La “siembra de la Paz” en el Día de la Paz

¡Feliz Dia de la Paz! El día de la Paz se celebra para conmemorar una cultura de no violencia y paz.

Es importante que recordemos en este día la importancia de la solidaridad, el respeto, la no-violencia, la amistad, el amor…

Uno de los aspectos que hacen del primer ciclo de Infantil un pilar para el desarrollo del niño es que le brinda su primer círculo de amistades. A medida que pasan los meses y los pequeños van creciendo y aprendiendo, comienzan a ser partícipes de forma más activa en las actividades colaborativas que se les proponen. Los bebés juegan «en compañía» de los otros, pero progresivamente comienzan a jugar unos con los otros, en grupo. De su interactuación y compañía surge muy pronto sus primeras afinidades con otros compañeros, y así van descubriendo el concepto de amistad.

Los peques han decorado su paloma de la paz, siendo este el símbolo por excelencia y han disfrutado muchísimo.  Para culminar e interiorizar lo aprendido a través de nuestra propia experiencia, creamos un árbol y plasmamos las manitas, sintiendo así la “siembra de la Paz”

Y para seguir celebrando este día tan importante, realizamos diferentes actividades, como, por ejemplo, hacer volar muy alto globos de color blanco, como símbolo de paz, liberación y armonía. El color blanco es el color representativo de “El día de la Paz” y se asocia a la paloma.

También bailamos la canción “Contágiame tu paz” de Unai Quirós y “Cosquillas” de Cantajuegos entre otras.

En estas diferentes actividades lúdicas aprovechamos para hacer hincapié en momentos del día a día, ya que en la escuela es una realidad esencial para el desarrollo psico-social de los niños y niñas, su educación emocional.  Vemos como interactúan con sus compañeros y suelen surgir alegrías, abrazos, conflictos y observaciones sobre el estado de ánimo propio y de los demás. Todas esas circunstancias, son aprovechadas para trabajar sobre la educación emocional: identificamos nuestras emociones y las de los demás. Aprendemos a no dejarnos llevar por sentimientos como la ira, así como a respetar al compañero cuando está triste o enfadado. Aprendemos a decir en voz alta lo que no nos gusta en lugar de pegar, tirar cosas o gritar. Desarrollamos la empatía, la capacidad de ponernos en el lugar de los demás, la relajación y finalmente la paz. Pero lo más importante es que hacemos amigos, nos alegramos de verlos y disfrutamos en su compañía cada día.