Juego, juego, juego… juego libre en Infantil

Hoy toca juego libre en Infantil! Hemos vuelto a clase después de nuestra hora de patio, nos hemos aseado y hemos bebido agua. Ya frescos, relajados y limpios hemos sacado las cestas en las que guardamos una mezcla importante de objetos y juguetes… ¡bien!

Hoy en la clase de juego libre en Infantil, mientras Hugo pone dentro de una casita todos los muñequitos y les dice que hay que entrar a clase, Adrián ha cogido el techo de la casita y, como es un superhéroe lo usa como escudo. Beltrán y Martina disputan un partido de fútbol con muchos goles y aplausos y con una pelota demasiado pequeña. Aleyx persigue a Irene porque lleva un coche que le gusta en el carrito de la compra y se lo ha cambiado por unas cuantas tortugas de colores. Martín tiene una pelota rosa y otra amarilla y le ofrece la rosa a Quique que la rechaza porque no le gusta ese color, de repente descubre un cochecito de bebé sin dueño y corre a cogerlo…es rosa, pero el color ya no es tan importante. Saori se acicala frente al espejo mientras canta y Misty Ainara me ofrece café en un cacharrito verde del detergente…esos “cacharritos” suelen ser nuestra porcelana más refinada. A Saori se le han unido Julia e Irene y frente al espejo son tres princesas, tres profes, tres mamás y tres conductoras de coche que pitan y siguen cantando. Zoe es una deportista consumada que salta de un cojín de psicomotricidad a otro y aplaude tras cada salto. Teresa construye una torre de colores con Francisco; ella habla portugués y él español; pero ríen seguros de que esa obra de arquitectura no se caerá como “El puente de Londres” que suena como música de fondo y que Ángel interpreta a voz en cuello. Luca mira todo el espectáculo incrédulo y Ana le ofrece juguetes y le explica lo que tiene que hacer y Ana Isabel coloca un montón de libros de cuentos repitiendo “y colorín colorado…” cada vez que pone otro en la pila.

Ellos saben mejor que nadie lo que hay que hacer y sólo acuden a mí para enseñarme que sus dedos son grandes, gordos y de colores porque los ha pisado un elefante y no porque se hayan colocado los tapones de la fruta en ellos. Yo sólo miro cómo cambian de actividad, de compañero de juego, ahora tumbados, sentados, saltando, cantando, riendo o tomándose sus actividades muy en serio y pienso si ¿dejamos de jugar porque nos hacemos mayores o nos hacemos mayores porque dejamos de jugar? ¿nuestra clase parece hoy una casa de locos?, ¿es esto el caos? No, jugar libremente es parte de nuestra naturaleza de “niños pequeños”, jugamos fundamentalmente porque queremos y porque nos entretiene o nos divierte; jugar es, simplemente, hacer algo, poner algo en movimiento primero porque nos causa curiosidad y posteriormente porque podemos y nos hace sentir bien. Jugar de forma libre y espontánea nos da la oportunidad de aprender muchas cosas sobre nosotros mismos y sobre nuestro entorno a la vez que nos ayuda a diseñar nuestra propia subjetividad y las relaciones sociales que estableceremos con nuestros compañeros.

El juego libre en Infantil

Jugar libremente no quiere decir jugar solo, no nos gusta jugar solos; necesitamos que la Seño nos apoye emocionalmente con su presencia, pero que nos permita decidir qué reto o desafío vamos a enfrentar y que nos deje elegir qué juguete u objeto de nuestro entorno vamos a usar para crear nuestro propio proyecto de juego dando rienda suelta a nuestra imaginación, tomando y asumiendo nuestras decisiones porque eso fortalece nuestra autoestima. Queremos que esté con nosotros; pero que no nos dirija ni nos dé normas o reglas…es el momento del “juego libre” para nosotros y es también el momento en el que ella puede conocernos mejor a través de la observación. Cuando jugamos libremente podemos decidir si queremos hacerlo de forma individual o si nos unimos a otros compañeros, elegimos en función de nuestra propia necesidad en esos momentos.

Si elegimos jugar en grupo entonces estaremos fortaleciendo una relación social muy positiva porque estaremos empezando a crear vínculos y descubriendo que hay quien tiene intereses o destrezas semejantes en algunos momentos e iniciaremos con esto el aprendizaje del trabajo en equipo y descubriremos lo que es la colaboración y porqué nos hace más fuertes. Nuestra curiosidad no tiene límites ni reglas y nuestro juego no debería ser rígido, de esta forma comprenderíamos el mundo y a nosotros mismos de forma espontánea y relajada.

Cuando jugamos libremente no estamos perdiendo el tiempo, estamos encontrando el mundo a través de una relación apasionante, llena de misterio, riesgo y aventura sólo y únicamente porque nos produce placer. Jugar es la actividad más importante de nuestra vida y si nos dejan llevar la batuta durante un ratito demostraremos que la vida es mucho más rica de lo que creemos, que jugar es inherente al ser humano y abarca prácticamente todo lo que hacemos. Podríamos hablar sobre el “juego libre” todo el día, pero no podríamos definirlo nunca con términos absolutos y por eso más que hablar de jugar… ¡juguemos!

“El juego libre y espontáneo es una delicada danza de la infancia que fortalece la mente, el cuerpo y nutre el alma” Joe L. Frost (autor de Children’s Play and Playgrounds, A History of Children’s Play and Play Enviroments…, etc.)